Se emprenden caminos, a veces a solas
Otras veces acompañado
El tiempo se siente como esas olas
Son hermosas hojas afiladas que dejan heridas en la piel
Mientras que nuestros ojos como vidrio empañados
No alcanzan a ver, el más allá de las bendiciones
Y nuestra piel recuerda esas gratas sensaciones
Para sanar las heridas del hoy,
pareciera que sobre vidrios caminásemos
Y tu alma sencilla que me enseña a amar
Pero a veces el tiempo nos puede desarmar
Y el alma aprende lo imposible, a sangrar
Y son muchos maestros que nos enseñan estando de pie
Y repetimos sus palabras del modo más fiel
Nos enseñan de todo, menos a vivir
Y de modo misterioso aprendemos así a existir
Y de todo podemos olvidarnos nosotros dos
Pero nunca de las promesas de nuestro Dios
Y somos un barro que se desarma
Pero Él insiste e inocentemente nos ama
Y con ese amor nos arma para seguir amar
lunes, 20 de septiembre de 2010
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