lunes, 7 de marzo de 2011

Ante las cosas muertas


El dulce y triste espesor de tu voz
Nace la palabra incandescente como os
Saber que las cosas no serán como ayer
No saber donde los recuerdos meter
Tu imagen acaricia mi retina
La vespertina fragancia de tu aroma
Y cada caricia que antes aloca
Ahora emborracha de tristeza
Pisos líquidos, adiós firmeza
Arden las cicatrices
Se acercan meretrices
Llagas abiertas
De estas horas inciertas
¿Cómo describir aquello que me falta?
Si está más allá del bien y del mal
Una musa que sabía encenderse con caricias
Y sonreír con las tristes brisas
Heme aquí, escribiendo a la vuelta
De aquellas cosas muertas

martes, 1 de marzo de 2011

Fiebre, medicina y consejo

Y soy aquel que padece
Anemia de sus besos
Que se presta para las
Noches de bohemia y excesos
Y que a ti todo esto
Te agradece.
No solo de tu cuerpo
Sino también de tu alma
Apetece.
¿Cuándo a mi traerás calma?
Quiero que tu ausencia esté ausente
De mi cama y alcoba.
¿Cuándo estarás presente
Dejando de ser tan gata
Callejera y loba ferviente,
Hasta cuándo tanta lata?
No uses la indiferencia
Como máscara de tu dolor
Y no saques de mi inferencias
Que muy caras te salen
Como ese perfume
Y embriagante olor.
Y es el rojo tu color
Que tus labios con presteza
Se revisten en tus tristezas.
Ven, con este abrazo todo te daré
Y tú ven a calmar la fiebre de ti
Así amarte lograré.
Pues así lo preferí
O por lo menos algo dame
Algo que me calme
Que me calme y me inquiete
Para por ti seguir con fiebre.
Pero jamás
Me brindes ese vacío mortífero
“De un quizá”, “no se” o “me lo imagino”
Peor aún de ese obsceno silencio
Cada vez que te digo
Te amo, te quiero o te extraño.
Además, tampoco esa
Completud abrumadora
Porque tenlo por seguro
Que me iré con otra.