
Asentado en el correcto imperfecto
Despierto el ansia de hacer lo incorrecto,
Pues el gusto del error
Está en tocarte cuando dices que no,
En besarte cuando viras la cara,
En desnudar tu cuerpo con la mirada
Y cuando pides todo, no darte nada.
Es decirte que eres la única
Cuando sabes que no eres la última,
Es forjar una ilusión con un beso
Y matarla con un “solo quiero eso”,
Es disfrazar con las alas de la ternura
Lo que solo llama a mi incompostura.
Y me enfrento en la triste realidad
De que no confío en tu beldad,
Que en tu desamor manifestado
Se despierta el celo tan odiado,
Que es tu piel el veneno que no mata, pero embriaga,
Que en cada gemido despierta tu alma aciaga.
Y tus labios y besos atractivos
Se hacen cada vez más adictivos.
Y no hay caso en toda la alergología
Que explique la herejía
De que soy alérgico a tu adiós
Donde niego la existencia de Dios.
Me confieso culpable de todos mis delitos,
Muy loco, pero nada arrepentido.
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